COMMEMEMUCHO

Menú del día: un desafío extraordinario

Esta semana en la Cadena Ser escuché a David de Jorge, cocinero, y gran comunicador, colaborador de la Cadena Ser, Antena 3, La Sexta y columnista de prensa en algunos prestigiosos diarios, hablar sobre el “Menú del día” y el tema me ha dado en qué pensar.
Los franceses tienen el “le ménu” y el “plat de jour”, plato recomendado del día, los ingleses el “Dish of the day” o el “Today’s special”, los alemanes el “Tagesmenú” y los italianos el “Platto del giorno”.
Lo que llama la atención es que mientras otros países lo que ofrecen es un plato especial del día, más económico, en España todavía tenemos un menú diario con un primero, un segundo, pan, postre, vino y si me apuras café y si añadimos la copa y el puro resulta en casi un menú de boda.


¿Seguimos comiendo tanto los españoles? ¿No es una comida demasiado copiosa para una comida durante una jornada de trabajo?

Ferran Adrià, en 2009 durante el primer congreso de San Sebastian “Gastronomika”,comentó que el menú del día estaba muerto. No me da la sensación de que nada parecido haya pasado ya, pero si estoy de acuerdo con él en que la versión tradicional de este menú barato se asocia cada vez más a una dieta poco equilibrada y a largas pausas para comer que son totalmente anacrónicas.

El origen del “menú del día” se sitúa a mediados del siglo XIX cuando en las fondas empezaron a servir varios platos a un precio fijo y económico, según podemos leer en Montes de Oca (1900) de Pérez Galdós. Pero actualmente, cuando pensamos en menú del día lo solemos asociar más al menú turístico que impuso el Ministerio de Información y Turismo en los años 60.

En los años de la explosión turística, en 1965, el régimen franquista llevó a cabo políticas de promoción. El objetivo era atraer turismo barato a gran escala y para ello se aprobaron leyes para vigilar las actividades turísticas.

Marginado por las guías de prestigio y los críticos, que lo consideran el escalón más bajo de la gastronomía, el menú ofrece como norma tres primeros y tres segundos (a elegir), postre y/o café. Actualmente un menú medio cuesta alrededor de 11 euros.
¿Es obligatorio tenerlo? La respuesta es no. Al llegar la directiva europea 2006/123/CE obligó a revisar la legislación turística en España, con lo que en 2010 se derogó la ley que obligaba a los restaurantes a ofrecer un menú del día. Actualmente las competencias en esta materia corresponden a cada Comunidad Autónoma, que en algunos casos ceden a los ayuntamientos. Por ello, se pueden encontrar distintas interpretaciones. Hay comunidades que lo mantienen con distinta normativa.

Un

80% de los españoles

que comen fuera de casa, normalmente por motivos laborales, optan por el menú del día. A la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), le preocupa que no hayan anomalías en los menús del día como falta de variedad, desequilibrios nutricionales y diferencias de precio injustificadas. Tiene su importancia, ya que estamos hablando de la comida diaria de casi 9 millones de españoles.
¿Cómo saber si nos conviene pedir un menú del día? ¿Cómo poder reconocer un buen menú? ¿Cómo evitamos pagar 9, 10 o 11 euros y llevarnos de regalo un insoportable olor a fritanga? Delante del menú preguntémonos si es casero de verdad (que las patatas no sean congeladas, o las albóndigas de bote). El menú debe aportar variedad pero también calidad y además deben cambiarlo todos los días. Otra buena señal es que el menú esté confeccionado con productos de temporada y, todavía mejor, que sean productos de la tierra.

Procuraremos, cuando elijamos los platos, que no sean muy pesados, sobre todo si tenemos que seguir trabajando. Necesitamos, si estamos en plena jornada laboral, tomar platos ligeros a la vez que nutritivos.


No obstante lo dicho, es trabajo del cocinero crear menús imaginativos. Hay que echarle ganas. Considero que crear un menú diario es un desafío extraordinario. No es fácil porque para ofrecer un menú atractivo por un precio tan ajustado hay que planificar muy bien la compra y sobre todo guisar mucho.

Ya sabéis: BUENO, BONITO y BARATO

Rubén Galdón, autor del blog gastronómico Omacatladas, nos da una serie de pistas para identificar un mal menú: “Si al entrar huele a fritanga, huye. Si por 10 euros te ofrecen un solomillo, sospecha. Y nunca, nunca te pidas la ensalada de la casa: es la mayor trampa mortal que hay para incautos. Te echarán cualquier desecho que les haya sobrado en la víspera o, incluso, piña”.

Os recomiendo la lectura deL Artículo Harpers Bazaar ¿Existe el “menú del día” perfecto?

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