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Sándwich Monte Cristo, con ascendencia francesa

Sándwich Monte Cristo, con ascendencia francesa 1

Se rumorea que este sándwich se sirvió por primera vez en un restaurante de Los Ángeles en la década de 1950.

El “Monte Cristo Sandwich”  entra dentro de la categoría de platos pasados de moda que solía ser un clásico entre los años 1950-1970 y podías encontrarlo en casi cualquier menú de restaurante en Estados Unidos, pero ahora puede ser realmente difícil de encontrar.  No obstante, todavía aparece en el menú del restaurante Blue Bayou de Disneyland.

Hay diferentes maneras de prepararlo  pero, básicamente, un  Monte Cristo es un sándwich de jamón y queso frito, una variación del “Croque-Monsieur” francés. En las décadas de 1930 a 1960, los libros de cocina estadounidenses ofrecían recetas para este sándwich con nombres como “French Sandwich”, “Toasted Ham Sandwich” y “French Toasted Cheese Sandwich”. Incluye jamón, fiambre de pavo, queso y  pan de molde rebozado en huevo batido.  Lo habitual es servirlo acompañado de mermelada de grosella roja pero hay quienes lo sirven  con jarabe de arce, fruta fresca o salsa de mostaza.

La mermelada de grosella roja le da su punto al sándwich, ¡para mi no es opcional! Su sabor dulce contrasta con  la salada y pegajosa riqueza de las tostadas y el relleno francés.

Ingredientes (para 2 sándwiches):

Preparación:

  1. Poned el huevo y la leche en un bol y sazonad con sal y pimienta. Batid hasta obtener una mezcla uniforme y reservar
  2. Poned 1 cucharadita de mostaza en dos de las rebanadas de pan. Dividid el jamón y el pavo y ponedlo sobre las rebanadas de pan recubiertas de mostaza. Colocad la mitad del queso encima de cada uno y cerrad  los sándwiches con las 2 rebanadas de pan restantes.
  3. Presionad suavemente en la parte superior de los sándwiches para compactar ligeramente. Poned la mantequilla en una sartén grande antiadherente   a fuego medio-bajo hasta espumar.
  4. Rebozad los sándwiches en la mezcla y freídlos en la sartén con las mantequilla caliente.  hasta que estén dorados, de 4 a 5 minutos. Giradlos  y freidlos hasta que el otro lado esté dorado también y el queso se derrita, de 4 a 5 minutos más.

 

Servidlos en un plato y espolvoreadlos con azúcar. Podéis decorarlo con mermelada de grosella roja o servidlos con fresas.

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