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Mercado de San Miguel en Madrid

Mercado de San Miguel en Madrid 1

El histórico Mercado de San Miguel se encuentra en un edificio de hierro forjado y vidrio, justo al lado de la Plaza Mayor, y actualmente es uno de los lugares culinarios más animados de la ciudad de Madrid desde su reapertura en 2009, después de una restauración de casi seis años. Originalmente fue construido en 1916 y el mercado tiene una historia muy interesante hasta que fue comprado por inversores privados y reabierto en 2009.

Durante la edad media, el solar donde actualmente se encuentra el mercado era también un mercado al aire libre. En ese lugar se construyó un iglesia, la iglesia de San Miguel de los Octoes (donde fue bautizado Lope de Vega), que existió hasta el siglo XIX cuando José Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte y rey de España, en 1809 mandó demolerla. El lugar se transformó en plaza pública donde se celebraban mercados. No fue hasta principios del siglo XX que se decidió construir un mercado cubierto, al estilo de los mercados europeos de la época, construido con estructura de acero. El mercado fue inaugurado en 1916 y es el único que se conserva en Madrid con este tipo de estructura ya que los demás, en algún momento, han sido demolidos y reconstruidos con materiales más modernos.

Entramos en el mercado y es increíble la gran variedad de oferta con la que nos encontramos. Junto a los puestos de venta de productos frescos, hay bares de tapas que ofrecen una amplia variedad de delicias como gambas al ajillo y banderillas. También encontraréis ostras, chocolate, caviar, anguilas, y erizos de mar rellenos. Podéis tomar desde un vermut a una caña, pasando por una copa de rioja y una de cava.

Y no, no es barato, pero ni la atmósfera ni la comida en cada uno de los puestos del mercado decepcionan. Puede ser un lugar “atrapa turistas” pero merece la pena dejarse atrapar.

La Hora Del Vermut es uno de los puestos característicos del mercado. Si tenéis el tiempo justo y sólo podéis visitar un puesto id a este. El mostrador esta repleto de una gran variedad de banderillas y aceitunas rellenas que podéis degustar mientras tomáis una cerveza, un vino o una sangría pero mejor pedís un vermut que es lo que vale la pena probar en este puesto.

Si sois amantes de las tapas tradicionales deteneos en Casa Lhardy, famosa por su plato de callos. Todos los productos que ofrece Lhardy en su puesto del Mercado de San Miguel se elaboran artesanalmente en sus cocinas, incluso el pan.

Otro puesto muy interesante es el Grupo Arzábal que además de cerveza tradicional, ofrece una variedad de croquetas de queso Idiazabal, boletus, bacalao, jamón ibérico y camarones. ¡Debéis probarlas!

Otros puestos famosos son Amaiketako, que vende productos vascos, o El Señor Martín, vendedor de pescado gourmet que ofrece langostinos de Sanlúcar, langostinos de Huelva y el famoso pescado frito al estilo de Cádiz. Y no creáis que la oferta termina ahí, también podéis comprar mariscos gallegos, jamón ibérico de Guijuelo, pescado en conserva y mucho más.

El carrito de “El Señor Martín” rebosa colesterol ¡pero del bueno! Una gran seleccion de pescadito frito. Una magnifica oferta de “papelinas” de adobo, rejos y boquerones o déjate seducir por el tan madrileño bocata de calamares.

Una vez habéis tomado un vermut y tomado unas tapas no os vayáis sin probar alguno de los platos de arroz (arroz con mariscos, arroz con verduras, arroz negro …) y la “fideuà” del chef con estrella Michelin Rodrigo de la Calle.

Para los que buscan platos gastronómicos más internacionales, el mercado de San Miguel también el mercado ofrece alternativas muy interesantes, como Kirei by Kabuky, creado por el chef de cuatro estrellas Michelin Ricardo Sanz, que ofrece una variedad de sushi, sashimi, sopas y fideos. Otra magnífica oferta es la de Tacos, Margaritas y Punto, propiedad de Roberto Ruiz, el primer mexicano con una estrella Michelin.

Y no dejéis de acercaros al puesto de las famosas ostras de Daniel Sorlut, que son frescas todos los días y se disfrutan mejor acompañadas de una copa de vino francés o champán, que os sugerirá el sumiller en función de vuestra elección.

.Si lo que os apetece es algo dulce uno de los puestos más tradicionales es la panadería Horno de San Onofre con su turrón, chocolates y pasteles típicos. Otro lugar para disfrutar de los postres es Rocambolesc, una heladería propiedad del árbol ganador de la estrella Michelin Jordi Roca, quien es responsable del menú de postres en el restaurante catalán El Celler de Can Roca.

Resumiendo, visitar el mercado de San Miguel es como visitar un templo gastronómico ubicado en el corazón de Madrid. Puede que sea caro y esté abarrotado de gente pero ¡valdrá la pena!

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