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Cómo congelar frutas y verduras

Hoy en día encontramos en el mercado todo tipo de verduras y frutas congeladas. Aún así, no está de más conocer su técnica de congelación, muy sencilla, que nos permitirá congelar producto de temporada para consumir más adelante. La congelación de los alimentos nos permite organizar y elaborar nuestras compras con mucha antelación, con el consiguiente ahorro de trabajo, tiempo y dinero. Por supuesto, los alimentos congelados no tienen por qué perder su frescura ni sus cualidades nutritivas.

Utensilios de plástico o vidrio para la congelar la fruta y la verdura

Los productos frescos no siempre están disponibles, por lo que, en ocasiones, los congelados pueden ser una buena alternativa. Así pues, por ejemplo, podemos congelar unos champiñones para poner directamente en un guiso o unas fresas o frambuesas para preparar un batido en el momento que nos apetezca.

1. Cómo congelar las verduras

Conviene congelar únicamente verduras frescas y de buena calidad. Muchas de las verduras deberán escaldarse previamente en agua hirviendo e inmediatamente después sumergirlas en agua fría. Se escurren y se envasan en recipientes rígidos o en bolsas de plástico procurando que quede la menor cantidad posible de aire dentro del envase.

Para su congelación las verduras requieren una ligera preparación. Habrá que envasarlas y etiquetarlas. Como norma general, la verdura a congelar deberá estar limpia y seca y se habrán eliminado los desechos. Es aconsejable dividir  los trozos más grandes en porciones más pequeñas para que, de este modo, poder descongelar sólo la cantidad que vayamos a consumir.

El envasado protegerá a las verduras de la deshumificación. Los materiales para envasado deberán ser impermeables como el papel de aluminio, los recipientes de aluminio, plástico o cristal. Además, todos los envases o paquetes deberán cerrarse herméticamente y las envolturas irán ceñidas al alimento de tal modo que no puedan formarse bolsas de aire. Los recipientes de aluminio, plástico o cristal irán siempre cerrados y nunca deberemos llenarlos completamente para evitar su rotura por dilatación del contenido. Hay que etiquetar siempre el contenido indicando qué contiene y la fecha en la que se congela.

La técnica de descongelación también es muy importante para que el alimento recupere todas sus características de calidad y sabor. Para descongelar los productos que se consumen crudos, como algunas frutas, deberán introducirse en el frigorífico y no directamente pasarlos a temperatura ambiente.

Las verduras congeladas nos permiten consumir la cantidad deseada y conservar el resto en el congelador, ayudando así a reducir el desperdicio de alimentos.

La verdura que debe cocerse antes de servirla tiene la ventaja de que podemos utilizarla congelada ya que podremos echarla directamente en agua hirviendo.  Para la verdura que hayamos escaldado antes de congelarla el tiempo de cocción será un tercio menor que el normal.

La verdura congelada puede conservarse en algunos casos hasta 1 año.

Estas son algunas verduras y su forma de preparación antes y después de descongelar:

Guisantes congelados
Judías verdes congeladas

Podemos utilizar cualquier forma de elaboración con las verduras congeladas pero una de las opciones más saludables, sin tener que descongelar previamente, es cocinarlas al vapor (las podemos tener listas en 5 minutos) o cocidas. También podemos saltearlas directamente con un poco de aceite.

2. Cómo congelar las frutas:

Congelaremos sólo fruta en su punto óptimo de calidad y maduración. Hay que lavar la fruta en agua fresca, enjuagarla y secarla cuidadosamente. Los frutos blancos, como fresas y frambuesas mejor no lavarlas si no es necesario. Es recomendable guardar la fruta en la nevera hasta el momento de su congelación.

Para congelar fruta hay tres sistemas: en seco, con azúcar  y en almíbar.  La congelación en seco es apropiada para bayas, como las uvas. La congelación con azúcar es apropiada para frutos blandos como fresa y frambuesa. En almíbar congelaremos la fruta que queramos servir cruda.

Congelación en seco: Se guarda la fruta en recipientes sólidos, colocando la fruta con cuidado sobre papel de aluminio.

Congelación en azúcar: Se guarda la fruta en recipientes sólidos mezclandola con azúcar en proporción de 250 gramos de azúcar por cada kilo de fruta.

Congelación en almíbar: Preparar un almíbar. Verter azúcar en agua hirviendo, en proporción 1:1, removiendo hasta que se disuelva por completo. Añadir la fruta. Conservar en recipientes rígidos dejando un centímetro sin llenar.

Estas son algunas frutas y su forma de preparación:

Frutos del bosque congelados
El melón también puede congelarse

Descongelar la fruta, en el mismo envase en la que se ha congelado, dejándola 6 horas en la nevera. 

 

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