COMMEMEMUCHO

¿Qué queréis congelar?

¿Tenéis un montón de sobras de una celebración familiar? ¿No lo vais a consumir directamente y pensáis en congelarlo? ¿No podéis salir a comprar muy a menudo y necesitáis tener reservas en casa? ¿Cocináis un día a la semana y congeláis comidas preparadas para el resto de la semana o mes?

Hay algunas cosas que debéis tener en cuenta antes de hacerlo. Hace poco publicamos un post sobre como Cómo congelar frutas y verduras. Hoy vamos a hablar en un sentido más general.

Judías verdes congeladas

Si bien la congelación no mata las bacterias transmitidas por los alimentos, disminuye enormemente su capacidad de reproducción, por lo que la congelación evita el deterioro de los alimentos. Una vez descongeladas, esas bacterias se “despiertan” y se dedican a sus asuntos, lo que significa que es hora de comer o cocinar esa comida.

Consejos para congelar alimentos

Congelación de productos horneados

Los panes y los productos de bollería en general se pueden congelar hasta dos o tres meses. Congeladlos cuando ya no estén calientes.  Podéis cortar el pan en porciones para ir sacando a medida que lo necesitáis. A diferencia de los alimentos altamente perecederos, estos artículos pueden descongelarse a temperatura ambiente.

El pan y la bollería se congela muy bien

Congelación de frutas y verduras

La mejor manera de congelar vegetales frescos es blanquearlos primero. Hay que lavar y cortar en piezas más pequeñas para poder blanquearlas. Se hierven un minuto o dos y se pasan por agua fría para detener la cocción. Luego se escurren bien y se guardan en una bolsa para congelación.

Congelar frutas es similar, pero omitiendo el paso del escaldado y, además, si es fruta pequeña se puede congelar entera. Los plátanos se pueden congelar enteros y sin pelar. La piel se volverá  marrón  pero el plátano en el interior se conservará muy bien.

Las verduras de hoja como la lechuga y la col rizada, así como los tomates y otros productos con alto contenido de agua, no se congelan bien.

Podéis congelar hierbas frescas cortándolas, mezclándolas con una pequeña cantidad de agua o aceite de oliva y luego congelando esta mezcla en bandejas de cubitos de hielo. Una vez congelados, guardad los cubitos en bolsas de congelar.

Congelación de carnes

Es importante que congeléis la carne tan pronto como la hayáis comprado. En otras palabras, no tengáis la carne cruda en el frigorífico tres o cuatro días y luego la congeláis.

Carne congelada – Imagen de Shutterbug75 en Pixabay

Para congelar la carne, sacadla de la bandeja  de plástico con la que viene del supermercado.  Descongelad en el frigorífico durante la noche antes de cocinar.

Congelación de huevos y lácteos

No es aconsejable congelar los huevos.  El problema es que la expansión causada por la congelación puede hacer que el huevo reviente la cáscara. Si los huevos cocidos se ponen gomosos cuando se congelan.

Entonces os preguntaréis ¿no se pueden congelar los huevos? Bueno, la mejor manera de congelar huevos enteros es batirlos ligeramente con una pizca de sal o azúcar (dependiendo de si lo vais a  usar para un plato dulce o salado) y congelarlos en un recipiente hermético. Calculad cuántos huevos necesitareis para una determinada preparación y congelad  esa cantidad, ni mas ni menos. También podéis congelar las yemas y las claras por separado. Yo no aconsejaría congelar huevos pero os puede resultar útil si os veis con muchos huevos y no los vais a gastar en poco tiempo.

La leche no congela bien.

El queso se puede congelar cortándolo en trozos y envolviéndolo en papel de film transparente y luego guardado en una bolsa de congelar.

La mantequilla se congela  extremadamente bien.

Congelación de caldos, sopas y guisos

Antes de congelar caldos, sopas y guisos, aseguraos de enfriarlos totalmente en el frigorífico (lo que generalmente significa toda la noche). Antes de congelar quitad la grasa que se formará en la superficie.  Procurad que sopas, guisos o estofados no lleven patata.  En general congelan muy bien.

Los caldos congelan muy bien

Consejos para descongelar los alimentos congelados

En algunos casos, los alimentos congelados se pueden usar directamente del congelador. Por ejemplo las frutas del bosque congeladas (fresas, arándanos, frambuesas, cerezas, grosellas, moras, …) que van directamente al batido o unas porciones de pasta de tomate que van directamente a las sopas o las salsas.

Sin embargo, en otros casos, es aconsejable descongelar los alimentos, como es el caso de alimentos ricos en proteínas como la carne, las aves y el pescado. Lo mejor es dejarlos en el frigorífico durante toda la noche para usarlo el día siguiente. No descongeléis carne o pescado a temperatura ambiente, o usar agua tibia o caliente, porque puede producir una intoxicación alimentaria.

 

 

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