Alimentos en conserva

10 consejos para cocinar con conservas

A medida que el confinamiento se va alargando, los alimentos no perecederos, como los productos en conserva, se están convirtiendo en un componente cada vez más central de nuestras dietas. Las conservas asumen el papel de comodín para el día a día en un período que no podemos salir a comprar a menudo. Nos pueden ayudar a preparar un plato de comida equilibrado. Si son de calidad, es mejor apostar por los productos en conserva que renunciar a alimentos como las legumbres o los pescados azules, que son primordiales para nuestra dieta.

Lata de sardinas
Latas de conservas

Los alimentos envasados a menudo tienen mala reputación, pero escondidos dentro de las latas encontrarás algunos de los ingredientes más versátiles y sabrosos. Nuestro trabajo es preparar una comida atractiva y apetitosa. ¿Cómo hacerlo?

Cuando cocinamos con productos envasados, el ingrediente secreto es la inventiva. Si bien resulta tentador acudir siempre a los clásicos, ahora tenemos tiempo para experimentar con sabores y crear platos que sean, como poco, interesantes.

Pero, antes de ponernos a cocinar con los productos de las latas, mejor tener en cuenta estos sencillos consejos:

1. Consumid los alimentos en conserva de forma segura

  • Antes de abrir la lata o el frasco limpiadlos bien para eliminar posibles restos tóxicos.
  • Si el líquido está turbio o grumoso, u observáis una especie de espuma, la conserva podría estar estropeada. Señal de bacterias. Mejor no consumirlo.
  • Si al abrir un frasco de cristal notamos resistencia en el tapón del envase y oímos el típico “ plof ” es señal de que la conserva está buena. Si no lo oímos, mal asunto.
  • Si la lata está como hinchada, y tiene golpes o está oxidada, es mejor no consumirla.
  • Si el contenido de la lata tiene un color extraño o un olor desagradable, mejor desecharla.
  • Es aconsejable escurrir el líquido cuando abráis una lata. La razón es muy sencilla: en algunos casos, el líquido en el que están envasados los alimentos tiene altos niveles de sal. Lavad las legumbres en un colador bajo el grifo unos segundos y esperad a que drenen bien. De esta forma se elimina gran parte del sodio del alimento.

2. No escurráis los tomates en conserva

No hay que escurrirlos ya que el jugo del tomate es muy rico en vitaminas y los podemos utilizar en nuestros platos. No importa que sea tomate crudo o frito. El tomate frito lo podemos “echar” encima de la pasta sin ningún problema. Hoy en día hay tomate frito en conserva de altísima calidad.

3. Mejorad el sabor de las verduras con caldo de verduras

El método es blanquear las verduras enlatadas (guisantes, setas, alcachofas, zanahorias, judías verdes, …) para eliminar el sabor enlatado. Para blanquear las verduras las sumergimos en agua hirviendo durante un minuto antes de sumergirlas en agua con hielo para detener el proceso de cocción. Mejor si, en lugar de agua hirviendo, usamos caldo de verduras para intensificar el sabor. También podemos utilizar condimentos y especias.

Otra opción es escurrir las verduras y añadirlas a un sofrito de ajo y cebolla para darles un poco de sabor a las verduras.

Con setas podéis hacer un salteado. Escurrid muy bien. Cuando el aceite esté caliente poned unos ajos laminados y a continuación las setas. El fuego fuerte porque sueltan mucha agua y deben hacerse rápidamente porque de lo contrario quedan blandas. Con un bote de setas en conserva también podéis preparar un arroz o una tortilla, por ejemplo.

4. Ensaladas de legumbres: dadle un toque

legumbres-gourmet
Legumbres: ¡un alimento completo!

Si tenemos un poco de chorizo en la despensa, podemos preparar una ensalada con legumbres (garbanzos o lentejas, por ejemplo) y un poco de tomate, cebolla, zanahoria, … con un toque de chorizo. Alternativamente, podemos usar algunas especias (estragón y orégano) o verduras secas para hacer una versión vegetariana.

¿Y que tal si transformáis un bote de garbanzos en un maravilloso hummus?

Con judías precocidas, unos tomates Cherry y unos trozos de queso feta picante y abundante perejil y orégano (mejor fresco o seco si no tenéis fresco). Lo mezcláis todo junto y lo aderezáis con una vinagreta. El resultado es una ensalada de judías llena de sabor que es saciante pero a la vez ligera y que se adapta a cualquier época del año.

5. Sed imaginativos con las conservas de carne/pescado/marisco no perecederas

No tenemos carne o pescado en la nevera pero si tenemos salmón o atún en lata, salchichas o carne cocida. Probemos. ¿Tenemos mayonesa en casa? ¿Verduras como repollo o brócoli? Si tenemos algún restos de repollo, o coliflor, o brócoli… podemos preparar una ensalada con salmón o atún.

Conservas de pescado
Conservas de pescado

Las conservas de pescado o marisco son muy apreciadas: pulpo o chipirones en aceite, almejas, atún, mejillones, sardinas, sobre todo si son de calidad. Las conservas de pescado más saludables son las naturales o con aceite oliva virgen. El aceite de girasol aporta un exceso de ácidos grasos omega 6. Por lo tanto, mejor aceite de oliva virgen pero ¡ojo! no es lo mismo “en aceite de oliva” (cubierto por aceite de oliva) que “con aceite de oliva” (que lleva otros aceites y el de oliva).

  • Para introducir variedad a nuestras recetas podemos preparar patés de conservas. Por ejemplo paté de anchoas o de sardinas. Trituramos el contenido de la lata y añadimos unas gotas de limón y un poco de aceite hasta formar una crema. Podemos sustituir el aceite por mayonesa. Con este paté podemos preparar canapés, unas tostas, etc.
  • Una tosta de sardinas es algo muy sencillo y rápido de preparar y muy nutritivo. Solo hay que rallar un tomate, aliñarlo con ajo y perejil picado, aceite de oliva y sal y extenderlo sobre una rebanada de pan tostado. Ponemos encima una sardina y servimos.
  • Otra idea es saltear en aceite de oliva un poco de ajo cortado en láminas. Echamos unos mejillones al natural y unos garbanzos o unas alcachofas de bote y ¡voila! un primer plato magnífico, un salteado de garbanzos con mejillones.
  • ¿Y por qué no unas hamburguesas de salmón? con 300 gramos de salmón cocido, un par de huevos, media taza de pan rallado, un ajo picado, unas hierbas como cebollino, perejil o eneldo y un poco de zumo de limón podemos preparar unas hamburguesas increíbles.
  • ¿Y que tal una quiche de salmón en lata con unos guisantes también envasados?
  • ¿Y una ensalada de atún? Con una lata de atún, un yogurt griego, medio aguacate, un tallo de apio y una cebolla roja podemos crear una ensalada para acompañar un plato o para que nos sirva de relleno para un sándwich. Sólo hay que trocear muy chiquititos el apio, la cebolla y el aguacate y mezclarlo con el resto de ingredientes, salpimentarlo y listo. Poned todo o parte del yogurt en función de cómo os guste de cremoso.
  • ¿Y una ensalada de mejillones? Escurrimos los mejillones del líquido de conserva. Lavamos unos tomates Cherry y los cortamos. Pelamos y picamos cebolla muy menuda. Cortamos un pimiento morrón en conserva a tiras. Los ponemos todo en un recipiente y le agregamos una vinagreta. Metemos un rato en la nevera y servimos frío. ¡De rechupete!

6. No nos olvidemos de las especias

No hace falta decir que, cuando utilizamos ingredientes enlatados, el condimento lo es todo. Tenemos que transformar esos ingredientes básicos y sencillos en un plato seductor. No necesitamos echar una tonelada de especias para darles sabor. Podemos jugar con unas especias básicas como tomillo, albahaca, orégano, perejil …

Si utilizamos frutas enlatadas podemos añadirles unas gotas de limón y una pizca de sal. El sabor mejorará.

Especias para alimentos en conserva
Foto por formulario PxHere

7. Si tenéis dudas, mejor que utilicéis los alimentos envasados en guisos, sopas y salsas

El contenido en agua de las conservas es mayor que el contenido en agua del equivalente fresco y no corremos ningún riesgo a la hora de cocinarnos si los usamos en guisos, sopas y salsas.

8. La salsa de tomate puede ser tu aliado en la cocina

Agregar algo tan simple como una cucharada de salsa de tomate aporta intensidad al sabor de una gran variedad de platos. La salsa de tomate es un gran potenciador del sabor para cualquier salsa a base de tomate, especialmente cuando los tomates frescos están fuera de temporada y no están en su punto máximo de sabor.

Si abrimos una lata y no la hemos consumido por completo, el resto hay que guardarlo en un frasco de vidrio con tapa y en la nevera. Nunca debemos dejarlo en la misma lata.

¿Que tal una salsa putanesca? Con tomates en lata, aceitunas negras en lata, anchoas en conserva, espaguetis, aceite de oliva, cebolla, ajo, alcaparras y una cucharada de perejil improvisáis una maravillosa salsa para un buen plato de pasta.

9. Plato de pasta, gran aliado de las conservas

La pasta combina casi con todo. Por ejemplo podemos preparar unos macarrones o unos espaguetis y agregarles un bote de albóndigas en salsa o un frasco de salsa ya preparada. El resultado será bastante aceptable y no habremos tardado tiempo en cocinarlo.

Conservas de tomates

10. La comodidad de los platos preparados

Pocos consejos se pueden dar en el caso de los platos que ya vienen cocinados, listos para calentar y consumir, como pueden ser las lentejas ya guisadas, la fabada, el cocido, etc., pocos consejos pueden darse, excepto uno: aliñar con unas gotas de un aceite de calidad.

2 Comments

  1. Avatar

    Muy práctica y apropiada esta entrada. Yo solo añadiría al punto 10, para evitar que repitan o y no parezcan tan de lata las legumbres cocinadas, calentarlas lo suficiente en la misma lata o frasco para que la grasa roja se quede encima disuelta y con una cucharilla ir quitándola. Después se pueden calentar en sartén con una gota de aceite y un ajo a modo de refrito a poco fuego. En los callos además del aceite y el ajo picado se puede echar pimentón picante para darles un toque más fuerte.

    Saludos Alicia

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