COMMEMEMUCHO

Cómo preparar una ensalada

Una ensalada puede consistir en una diminuta y prístina lechuga con una pizca de sal y aceite de oliva o un enorme bol con verduras, quesos, fiambres, carnes, cereales y todo lo que se nos pueda ocurrir. 

Las más sencillas son las que su elemento principal suele ser algún tipo de lechuga. Alguna de las muchas variedades que podemos encontrar son las siguientes:

Romana: es una de las lechugas más conocidas y la que más se utiliza en las ensaladas. Combina bien prácticamente con todo. Existe un tipo de Romana más pequeña, conocida como “cogollos de Tudela”.

Escarola: Es muy peculiar por el rizado de sus hojas y tiene un sabor amargo que combina bien con frutas como la manzana o la pera y con frutos secos y pasas, con vinagretas dulces (miel) y también puede mezclarse con algún otro tipo de lechuga.

Trocadero: Es la lechuga francesa,  otra de las variedades más conocidas de lechuga. Su textura y sabor hace que combine con prácticamente todo.

Hoja de Roble: Su sabor es ligeramente dulzón por lo que combina bien con la fruta o el queso.

Rúcula: Su sabor es amargo pero no tanto como la escarola. Queda muy bien mezclada con otro tipo de lechugas.

Canónigos: Al igual que la Rúcula se suele tomar mezclada con otro tipo de lechugas.

Endibias: Su sabor es amargo y sus hojas se sirven enteras. Combina muy bien con quesos fuertes (como el Azul, el Roquefort, Camembert, etc. ), nueces, manzana, mango,  La forma clásica de preparar las endivias es al Roquefort.

La variedad de verduras en el mercado sigue creciendo y podemos preparar una ensalada muy variada en cualquier época del año.  Siempre que podamos, mejor comprar verduras de temporada o locales. Lo mejor es adquirir las lechugas enteras pero si no las encontramos siempre tenemos las envasadas ya cortadas y lavadas ¡estupendo si esto significa que vamos a comer ensalada con más frecuencia porque nos resulta más fácil!.

Las fechas de vencimiento no son siempre garantía de frescura. Mejor revisar el contenido del paquete para ver que no hay hojas oxidadas o marchitas.  Y, a pesar de que vienen prelavadas, mejor darles un enjuague al preparar la ensalada. Si compramos las lechugas enteras un truco es presionar con una uña en la base de una hoja y si sale un poco de líquido, eso significa que las hojas están frescas y jugosas.

Un bol ancho y poco profundo es el ideal para preparar una ensalada. Puede ser el mismo recipiente en el que se va a servir. Lo mejor es remover las ensaladas con cucharas de madera para poder mezclar suavemente los ingredientes sin aplastarlos como podría pasarnos con utensilios de metal. Podemos utilizar cucharas de plástico o silicona también. 

Si guardamos los paquetes de lechuga ​​durante más de un par de días, mejor abrir el paquete y girarlo  unas cuantas veces para esponjar las hojas y mantener el aire en circulación. Pero tratemos de usar la lechuga rápidamente, ya que está  más fresca recién sacada de la bolsa. Un enjuague rápido con agua fría es suficiente para la lechuga previamente lavada. Si compramos la pieza entera debemos asegurarnos de lavarla muy bien.

La lechuga siempre hay que guardarla en el frigorífico. Se marchita  rápidamente a temperatura ambiente.

Ensaladas verdes

Una ensalada verde es un gran aliado en nuestra cocina.  Solo una porción de hojas frescas y un poco de sal y aceite o una vinagreta es suficiente para conseguir una buena ensalada, pero siempre podemos aderezar la ensalada con tomate, pepino,  zanahorias ralladas y/o cebollas cortaditas.

La lechuga y el tomate, clásicos ingredientes de las ensaladas

Es útil conocer las características de las diferentes lechugas que incorporamos a la ensalada  (sabor suave, multiuso, resistente y picante), cada una con sus peculiaridades distintas que se “comportan” de forma diferente. Tenemos las ensaladas verdes suaves, utilizando variedades de lechugas como el Iceberg, la Hoja de Roble, la Romana,  la Rúcula y también podríamos utilizar hojas tiernas de espinaca y berros.  

Atrevámonos a experimentar mezclando diferentes tipos de elementos verdes y después podemos terminar con una vinagreta.

Ensaladas elaboradas

Una ensalada elaborada es más que una simple colección de lechugas en un bol.  Un ejemplo clásico es la Ensalada Niçoise, que puede constituir una comida perfecta en un día de verano.

Ensalada Nicoise. En su origen se elaboraba solo con vegetales crudos. Pero el paso del tiempo y distintas cocinas, le ha ido incorporando nuevos ingredientes como las judías verdes y las patatas cocidas al vapor,

Para una ensalada elaborada ideal no hay una receta  pero si hay algunas reglas.

Al preparar una ensalada grande, recordemos que las frutas y verduras agregan peso, pero, lo que es más importante, ofrecen una mezcla de colores y sabores atractivos.  La forma del corte influirá en su consistencia. Las manzanas, los aguacates, los pimientos, el apio, las zanahorias, los pepinos, el hinojo, los champiñones, las cebollas, las peras, los rábanos, los guisantes,  el calabacín y los tomates (escurridos en hojas de papel de cocina  si están acuosos) hay que cortarlos en juliana (pelados, si es necesario). Los higos, nectarinas, melones, mangos y  melocotones mejor cortarlos en trozos pequeños.

Los tomates cherry y las uvas pueden ir enteros. Los espárragos, la remolacha, el brócoli, la coliflor, el maíz, los guisantes y las judías verdes deben cocinarse hasta que estén tiernos y cortarse en trozos pequeños.

La proteína es opcional, pero sacia mucho así que no abuséis. Si utilizáis un ingrediente suave como el salmón o el tofu, agregadlos al final para que no se deshagan. Si ponéis  jamón cocido, jamón serrano,  tocino o panceta mejor en cortadas muy finas. De manera similar, el salchichón, el chorizo o el salami  en rodajas finas. También podéis echar a vuestra ensalada pollo (frito o asado) o ternera, en trozos pequeños.  Y ¿cómo no? no nos olvidemos de los huevos,  duros y cortados en cuartos o cortados por la mitad, o bien  escalfados y dejados enteros.

Las legumbres o la pasta son otra magnífica opción para incluir en la ensalada.
Ensalada de aguacate, tomate y maíz dulce. Se puede añadir un poco de queso y anchoas. Aderezadla  con un poco de aceite y sal, y/o un poco de limón,  albahaca seca picada o cebollino, … ¡imaginación al poder!
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