Crumble de verduras 1

Crumble de verduras

Menos complicado que preparar que un pastel salado, el crumble de verduras es una excelente manera de usar los restos de verdura que tengáis en casa. Podéis cambiar de tipo de verduras según la estación del año.

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Por si no sabéis que significa crumble os diré que es un plato que se puede preparar en su versión dulce o salada, aunque la versión dulce es mucho más común. Una variedad dulce generalmente contiene fruta cubierta con una especie de migas gratinadas (generalmente compuestas de mantequilla, harina y azúcar). La versión salada utiliza carne, verduras y salsa para el relleno. El queso reemplaza al azúcar en la mezcla para los crumbles salados. El crumble se hornea en el horno hasta que la cobertura esté crujiente.

Las frutas más comunes utilizadas en un crumble dulce son las manzanas, seguidas de los arándanos, ciruelas, albaricoques, cerezas, duraznos y moras. Muy popular es el Rhubarb Crumble (Crumble de ruibarbo). Se suele servir con una bola de helado o crema pastelera caliente.

El crumble era muy habitual en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, cuando cuando la cobertura de harina y mantequilla era una alternativa económica a los pasteles debido a la escasez de ingredientes de pastelería como resultado del racionamiento. Para reducir aún más el uso de harina, grasa y azúcar, antiguamente se preparaba con migas de pan. El plato también se hizo muy popular debido a su simplicidad.

Desde su humilde comienzo, el crumble se convirtió en uno de los platos británicos más populares, especialmente en su variante de postre. Tiene un atractivo “rústico”, sus ingredientes sencillos y su preparación rápida. Es uno de los postres más comunes que podéis encontrar en las Islas Británicas. Rápidamente se exportó a los Estados Unidos y a Francia.

En nuestro crumble de verduras,las verduras asadas tienen un sabor dulce y contrastan con el crumble salado al que hemos añadido parmesano.

El crumble de verduras resulta reconfortante, cálido y delicioso … y una buena forma de acabar con los restos de verduras.

  • Podéis usar harina sin gluten
  • Podéis utilizar mantequilla vegetal
  • Si os apetece, añadid nueces, semillas de calabaza y semillas de girasol para conseguir una textura diferente.

Crumble de verduras

Ingredientes

Para 4 personas:

  • 1 pimiento rojo mediano
  • 1 pimiento verde mediano
  • 1 pimiento amarillo mediano
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín grande
  • 150 gramos de champiñones
  • 125 gramos de tomates Cherry
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal y Pimienta

Para el crumble:

  • 100 gramos de harina
  • 40 gramos de mantequilla en pomada
  • 3 o 4 cucharadas de queso Parmesano rallado o en su defecto Grana Padano o Pecorino (queso duro rallado). También queda excelente con queso azul.
  • 1 diente de ajo pelado y picado
  • Perejil fresco
  • Albahaca fresca o en su defecto tomillo.

Preparación

Primero preparad el Crumble

  1. Poned la harina en un bol junto con el ajo picado y las hierbas aromáticas picadas también, añadid la mantequilla, el queso y un poco de sal.
  2. Mezclad los ingredientes con las manos, frotándolas como para formar migas y cuando lo tengáis bien mezclado y con apariencia de migas, guardadlo en el frigorífico tapado con film transparente.

Ahora, ocupaos de las verduras:

  1. Precalentad el horno a 180º, con calor arriba y abajo, sin aire.
  2. Lavad y cortad en trozos regulares los pimientos y los champiñones. Pelad las zanahorias y cortadlas a rodajas. Lavad el calabacín, quitadle las puntas y cortadlos en dados regulares. Procurad que las verduras estén cortadas en trozos parecidos de tamaño y al cocinarlas os quedarán más uniformes.
  3. Poned las verduras en una fuente para horno, las salpimentáis y les ponéis un poco de aceite. Removedlas bien con cuidado.

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    Cortad las verduras de un tamaño parecido

  4. Introducidlas en el horno y cocinadlas durante 40-45 minutos.

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Espolvoread el crumble encima de las verduras ya cocinadas

Una vez las veáis hechas, retiradlas del horno y repartid por encima el crumble y hornead durante 15 o 20 minutos más o hasta que lo veáis dorado (según el horno).

Si no ponéis suficiente mantequilla el crumble resultará seco y harinoso. Si ponéis demasiada mantequilla se os convertirá en una pasta grasienta. No obstante, si notáis que vuestra mezcla está demasiado seca y quebradiza añadid un poco más de mantequilla, muy poca cada vez, hasta que lleguéis a la textura que os guste. Algunas recetas os indicarán poner la mantequilla fría lo que dará como resultado trozos de crumble del tamaño de un guisante. Otras recetas os dirán que la pongáis a temperatura ambiente con lo que conseguiréis un crumble más fino.

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